sábado, 22 de agosto de 2015

La llegada


Nabíi ya recuperado de su caída, dormía tranquilamente, se despertó y preguntó:
- ¿Qué ha pasado? ¿Y dónde estoy?

- Duerma señor, debe reponerse. Respondió el caballero que portaba al príncipe.
- NO. Quiero saber porqué no hemos parado para poder descansar en condiciones.
- Señor, Usted cayó al mar por un acantilado. ¿Lo recuerda?
- Sí, lo recuerdo. ¿Y qué pasa? ¿A que viene esa insolente pregunta?
- ¿Se acuerda de lo que pasó después?
- No... Ahora no recuerdo... ¿Qué pasó?
- Bajamos lo más rápido que pudimos señor, pero nos llevó un tiempo. Tras su caída lo encontramos siendo atacado por un estúpido Nager. Lo asustamos y se fue. Cuando le recogimos del suelo estaba muy enfermo, pues había tragado mucha agua salada. Y usted sabe bien que no soporta la sal. Ni usted, ni ninguno de nuestra especie.

Mientras hablaban de lo ocurrido llegaron al fin al lago del Rey Nager que se disputaban los súbditos Warroir.

Antes de poder decir una sola palabra, fueron recibidos a pedradas, rodearon al príncipe llevándoselo en volandas mientras la muchedumbre gritaba:

- EXTERMINIO NAGER, VIVA LA TRIPÚBLICA.
- EXTERMINIO NAGER, VIVA LA TRIPÚBLICA.
- EXTERMINIO NAGER, VIVA LA TRIPÚBLICA.

No hay comentarios:

Publicar un comentario