lunes, 17 de agosto de 2015

El Viaje

Nabíi estaba perplejo por la noticia que acababa de escuchar, Indalia siempre había sido una trirregión pacífica. Desde que tenía memoria no recordaba conflictos por territorios en esa zona del continente.
En la sala del trono, otrora la sala de guerra, el Rey Luarríi escuchaba atentamente los detalles que contaba el Sargent'.
Nabíi seguía distraído, y su padre dándose cuenta mandó callar al Sargent' con un gesto de su enorme brazo y se dirigió a su vástago:
- Hijo mío, espero que estés preparado para luchar, para mantener la Paz y la tranquilidad, en el Reino de Goujjy.
Cansado de detalles y sabiendo que su hijo debería resolver el problema, el Rey desapareció por una puerta lateral.
El Sargent' al ver que se quedaba con la palabra en la boca, preguntó al príncipe:
- ¿Desea alguna cosa más su majestad?
- No gracias, puedes retirarte.
Fue la respuesta del príncipe.
Una mirada furtiva se cruzó entre el Sargent' y la princesa, líder estratega como su madre Adaráa, presentes en la sala.
Retirándose el guardia, la princesa se excusó:
- Madre, me encuentro algo cansada, estaré en mis aposentos.
- Como gustes hija mía.
Adaráa no se percató ni de la mirada, ni de la excusa de su hija. Pues veía turbación en el rostro de su hijo. Así que le dijo en tono amable:
- Las armas sólo han de usarse cuando ya no se pueda razonar, ni pactar, cosas que tú sabes hacer muy bien, puesto que eres un experto en oratoria y retórica. Pero...
Nabíi cortó a su madre diciendo:
- ¡Bien! Por fin voy a poder utilizar todo lo que he aprendido desde pequeño y que tan bien se me da. ¿Qué me querías decir? Madre.
- Que además de hablar, deberás usar las armas o al menos aprender a usarlas antes de ser Rey.
-¿Por qué? Madre.
- Hijo mío, por precaución y por si hiciera falta cuando te toque gobernar este Reino. Por alguna razón nuestra raza se llama Warroirs, los mejores en la guerra. Y piensa que no solo reinarás en la capital, Tardem, sino en todo Goujjy.
Tras esta charla Nabíi partió con los 16 Caballeros (que solían guardar sus aposentos y eran los que entrenaban a las fuerzas militares del reino), con la finalidad de llegar al sur del continente y encargarse de la disputa.
Los caballeros instruyeron durante el viaje al príncipe, en todas las técnicas de lucha y con todo tipo de armas.
Viaje que se demoró casi dos déksoles, uno más de lo previsto. Un déksole es el transcurso de diez puestas de sol. Un sole es el tiempo entre puestas de sol.

Atravesaron el continente desde la capital Tardem, en el norte, la ciudad más grande del reino, pasando por toda la costa oeste, atravesando los dos ríos más importantes y llegando a los acantilados del Sur.
Acantilados que se debían atravesar para llegar al lago, no habiendo otra ruta posible, pues un bosque espeso cubría toda la ladera del monte y era impracticable. A estas alturas del viaje, ya nada asustaba a Nabíi y siendo el príncipe del reino poco le importó que esas tierras pertenecieran a los Tagineses.
Empezaron a cruzar por el estrecho sendero, a la derecha una gran caída y el mar, a la izquierda un muro de árboles de corteza porosa, apenas había sitio para que un Warroir pudiera pasar sin tener que ponerse de lado.
Habiendo recorrido buena parte del sendero éste se ensanchó, lo suficiente para no tener que andar uno tras otro, y oyeron un murmullo de fondo. Cuando el murmullo se hizo audible, ya era tarde para retroceder.
Escucharon atentamente unas voces que gritaban:
- ¡VIVA LA TRIPÚBLICA! ¡MUERTE AL REY LUARRÍI! ¡Y A TODA LA CORTE!
Justo al terminar de escuchar la palabra "corte" aparecieron por un recodo 5 Tagineses.
Que se enfrentaron a los caballeros, matando repentinamente y en pocos movimientos a cuatro de ellos.
Se abalanzaron sobre el príncipe y lo lanzaron por el acantilado al mar.
El resto de caballeros acabaron con los Tagineses y como pudieron bajaron a busar a su príncipe.

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