Aïtïaïn llevaba ya cientos de miles de Tics caminando sin saber si eran 3 ó 4 soles los que habían pasado sin descanso cuando escuchó a lo lejos unas voces, corrió por la cueva con la esperanza de un poco de ayuda, entrando de golpe en una sala iluminada con velas, que por un breve instante lo cegaron, pues venía de una oscuridad total. En esta sala había carteles como:
Las razas se unirán en la Tripública.
No a la monarquía, de ninguna raza.
El SKalaor se quedó perplejo y vio a un Nager y a un Warroir sentados en la misma mesa, bebiendo juntos sin parar.
Con más miedo que otra cosa se acercó a la mesa y les preguntó:
- ¿Vu... vuestras razas no estaban enfrentadas?
Los dos extraños se volvieron y respondieron al unísono:
- Somos de las R.U.P.U.T.
- ¿Las ru... qué?
- Sí, las Razas Unidas Para la Unión Tripublicana. Explicó el Nager.
- Pero... Titubeó Aïtïaïn.
- Pero... ¿Qué? Gruñó el Warroir.
- ¿Cómo se puede hacer uno de los vuestros?
- Pues ... Respondió otro Warroir llamado Aríi.
- Serías el primero de tu raza, pues vivís lejos del continente. Pero ya eres de los nuestros.
- CUANTOS, MÁS MEJOR. Bramaron todos en la sala.
Tras lo cual repartieron otra ronda de esencia de sal, que pese a su nombre es una bebida tan dulce que no llega a ser licor por la cantidad desorbitada de stevia que contiene que impide la fermentación.
Tras lo cual repartieron otra ronda de esencia de sal, que pese a su nombre es una bebida tan dulce que no llega a ser licor por la cantidad desorbitada de stevia que contiene que impide la fermentación.