sábado, 29 de julio de 2017

La Reunión

Aïtïaïn llevaba ya cientos de miles de Tics caminando sin saber si eran 3 ó 4 soles los que habían pasado sin descanso cuando escuchó a lo lejos unas voces, corrió por la cueva con la esperanza de un poco de ayuda, entrando de golpe en una sala iluminada con velas, que por un breve instante lo cegaron, pues venía de una oscuridad total. En esta sala había carteles como:

Las razas se unirán en la Tripública.

No a la monarquía, de ninguna raza.

El SKalaor se quedó perplejo y vio a un Nager y a un Warroir sentados en la misma mesa, bebiendo juntos sin parar.

Con más miedo que otra cosa se acercó a la mesa y les preguntó:
- ¿Vu... vuestras razas no estaban enfrentadas?

Los dos extraños se volvieron y respondieron al unísono:
- Somos de las R.U.P.U.T.
- ¿Las ru... qué?
- Sí, las Razas Unidas Para la Unión Tripublicana. Explicó el Nager.
- Pero... Titubeó Aïtïaïn.
- Pero... ¿Qué? Gruñó el Warroir.
- ¿Cómo se puede hacer uno de los vuestros?

- Pues ... Respondió otro Warroir llamado Aríi.
- Serías el primero de tu raza, pues vivís lejos del continente. Pero ya eres de los nuestros.
- CUANTOS, MÁS MEJOR. Bramaron todos en la sala.

Tras lo cual repartieron otra ronda de esencia de sal, que pese a su nombre es una bebida tan dulce que no llega a ser licor por la cantidad desorbitada de stevia que contiene que impide la fermentación.

lunes, 24 de agosto de 2015

El rumor

Rihú buceaba hacia la casa de Milha, la madre de Upumy, pues su padre le había prohibido subir a la superficie, iba absorto en sus pensamientos, cuando se acercó otro Nager y le susurró al oído:

- Los Warroir pretenden convertir su monarquía en una república, cuantos más Nager acudamos el equinoccio de primavera al gran lago, más valor tendrán para decapitar a su príncipe.

- ¿Y porqué van a hacer eso? Preguntando esto, Rihú se dio media vuelta y siguió preguntando:
- ¿Qué ha hecho ese príncipe tan mal para que le corten la cabeza?
- Nada.
Espetó el Nager. Y al momento rectificó:
- Sí que ha hecho. Nació príncipe, hijo del Rey. Así que los republicanos Nager pretendemos lo mismo.

Rihú para no llamar la atención pues era el príncipe Nager contestó:
- ¿Y si nuestro príncipe no quisiera llegar a ser Rey, ni siquiera a gobernar?
- Pues... no sé, creo que se le perdonaría, pero a su padre sí que lo matarían.
- ¿Y si su padre no hubiese querido, pero le hubieran obligado a ser Rey?
- Ha sido Rey. Así que muerte al Rey. Viva la Tripública.

Soltando esta última frase de forma violenta el Nager desapareció entre espuma de mar.

sábado, 22 de agosto de 2015

La llegada


Nabíi ya recuperado de su caída, dormía tranquilamente, se despertó y preguntó:
- ¿Qué ha pasado? ¿Y dónde estoy?

- Duerma señor, debe reponerse. Respondió el caballero que portaba al príncipe.
- NO. Quiero saber porqué no hemos parado para poder descansar en condiciones.
- Señor, Usted cayó al mar por un acantilado. ¿Lo recuerda?
- Sí, lo recuerdo. ¿Y qué pasa? ¿A que viene esa insolente pregunta?
- ¿Se acuerda de lo que pasó después?
- No... Ahora no recuerdo... ¿Qué pasó?
- Bajamos lo más rápido que pudimos señor, pero nos llevó un tiempo. Tras su caída lo encontramos siendo atacado por un estúpido Nager. Lo asustamos y se fue. Cuando le recogimos del suelo estaba muy enfermo, pues había tragado mucha agua salada. Y usted sabe bien que no soporta la sal. Ni usted, ni ninguno de nuestra especie.

Mientras hablaban de lo ocurrido llegaron al fin al lago del Rey Nager que se disputaban los súbditos Warroir.

Antes de poder decir una sola palabra, fueron recibidos a pedradas, rodearon al príncipe llevándoselo en volandas mientras la muchedumbre gritaba:

- EXTERMINIO NAGER, VIVA LA TRIPÚBLICA.
- EXTERMINIO NAGER, VIVA LA TRIPÚBLICA.
- EXTERMINIO NAGER, VIVA LA TRIPÚBLICA.

jueves, 20 de agosto de 2015

La huída

Aïtïaïn vivía en el segundo piso de la zona obrera, no era hijo único, pero al ser el varón, era quien tenía que acompañar a su padre Tonyo a trabajar el campo. Su hermana Riarmá ayudaba a su madre SyrVía a mantener en orden la casa y a tejer para la corte.

Aïtïaïn se encontraba recogiendo lechugas con su padre 20.000 tics pasados de medio-sole, cuando un mensajero real pasó pregonando:

- Se hace saber,
que por orden Real,
por uno o más hijos varones,
que se alisten al Ejército SKalaor,
sus familias serán recompensadas,
con una casa en el barrio alto de la corte
y una paga vital para tres generaciones.

Al terminar de escuchar el pregón del mensajero, que recorría todos los campos de Trep, la isla-continente de la raza SKlaor, Tonyo se dio media vuelta y empezó a reírse a carcajadas.

Aïtïaïn se quedó muy quieto y palideciendo más allá de la piel típicamente amarilla de su raza le dijo:
- ¿Qué tiene tanta gracia?

Su padre, con los brazos extendidos avanzando hacia él, le contestó:
- Que tú te vas a apuntar, pero ya mismo.
- ¿Y si no quiero? Preguntó el joven retrocediendo.
- ¡TE OBLIGAREMOS! Gritó el padre a la vez que le saltaba encima.

Aïtïaïn esquivó a su padre de un salto y salió corriendo con toda la fuerza que le daban las dos rodillas de cada una de sus dos extremidades inferiores.

Llegando a casa vio a su madre y a su hermana en la puerta, cosa extraña, pues a esa hora debían estar dentro tejiendo, a no ser... que ya lo supieran.

El joven SKalaor se acercó un poco más para comprobar como su madre y hermana sonreían maliciosamente. Entonces no le cupo duda alguna. Debía huir.

¿Cómo huir de una isla? La única manera, la única salida, el mar.

Corrió lo más rápido que pudo, saltó con todas sus fuerzas, para alejarse lo más posible de esa isla de locura, que hasta esa mañana hubiera llamado hogar, e incluso Patria.

Ya en el aire se acordó de algo muy importante, no le gustaba para nada el agua, y de algo todavía más importante, no sabía nadar.
Se hundiría como una piedra.
Cualquier cosa mejor que seguir trabajando de sol a sol o pertenecer al ejército. Este fue su último pensamiento, mientras chocaba contra las cálidas aguas del Este de Trep.

Sin saber el tiempo que había pasado, se despertó en la orilla de Goujjy, seco, pero lleno de salitre.
Para que no le encontraran buscó refugio en una cueva cercana del acantilado.
Tuvo la idea de quedarse en el fondo de la misma seguro y salir pasado un tiempo. 
Pero la cueva parecía no tener fondo.

miércoles, 19 de agosto de 2015

La ingenuidad

Rihú, ya en casa, hablaba con su hermana Miupuy en el comedor:
- Mi, no te vas a creer lo que me ha pasado.
- ¿El qué? Respondió ella.
- Que he salvado hoy de ahogarse a un Warroir y a un SKlaor.
- Seguro que has ido a casa de esa Upumy otra vez por la costa. 
- Sí, ¿y qué pasa?
- ¿Que qué pasa?
Que sabes perfectamente que está prohibido nadar cerca de Goujjy. Le reprochó su hermana.
- Si nadie se ha enterado... ¿Qué puede pasar?
- Pues... si te ha visto algún Warroir la has liado, pero bien, hermanito.
- ¿Por qué? Solo por esa estúpida ley de costas que crearon los Warroir.
- Exactamente Rihú. No te enteras de nada.
Suspiró su hermana:
- Por si no lo sabes, esa ley estúpida, como tú dices, les permite matar a todo Nager que se acerque a zona en que un Warroir haga pié o a 10 pasos reales de la orilla. Dijo Miupuy, dando una voltereta con mucha gracia y saliendo del comedor por una de las ventanas.

Rihú se quedó solo, dubitativo, no podría creer que  fuera cierta esa ley. Ningún Rey Nager hubiera permitido un absurdo de semejante tamaño y locura. Él sabía que estaba prohibido para los Nager acercarse a la costa, pero no que los Warroir tuvieran ese derecho sobre sus vidas.

A la mañana siguiente su padre Qoqu le obligó a volver a casa de Upumy, dando el rodeo mayor posible, por todo el Mar del Sur, todo el Mar del Este, rodeando toda la península del este de Goujjy y atravesando todo el mar del norte hasta llegar a Fosa Central.

Una vez allí, tenía órdenes de pasar el resto del sole, teniendo que pedir la aleta de Upumy a su padre en lugar de a su madre y como castigo, soportar al padre de Upumy, sus burlas y su insoportable persona. Pape era su nombre, y por aquel entonces ninguno le caía bien al otro.

Los Caídos

Rihú nadaba tranquilamente cerca de la costa de Goujjy cuando cayó con gran estruendo un Warroir al mar justo delante de él. Su primera reacción fue esquivar y huir del Warroir ya que sus razas estaban enfrentadas. Pero al ver que estaba herido, inconsciente y se hundía debido al peso de la enorme armadura que portaba el extraño, le quedó claro que la corriente no podría arrastrarlo hasta la orilla y que moriría ahogado si no reaccionaba rápido. Por lo que se dio la vuelta, agarró al caído por los brazos y lo acercó a la orilla.

Se encontraba preguntándose cómo habría caído aquel ser, ya que la zona era muy escarpada, cuando habiendo dejado ya a salvo al extraño, doce guerreros con armaduras parecidas y de raza Warroir atacaron al iluso Rihú, que debió salir huyendo mar a dentro.

Los caballeros Warroir por su parte pensaron al ver a un Nager que estaba agrediendo al príncipe Nabíi por haberse atrevido a entrar en aguas profundas.

Rihú seguía su camino, aunque la historieta del Warroir le había desviado bastante de su destino en aquel momento, se dirigía a buscar a Milha, la madre de su novia Upumy, para pedirle la aleta de su hija. Para lo cual debía recorrer el Mar del Sur, pasando cerca del sur de Goujjy, y atravesar parte del Mar del Oeste, cerca de Trep, para llegar a Fosa Central.

En ello estaba Rihú, habiendo perdido muchísimo tiempo. Ya era casi el tiempo de comer para los Nager, casi 40.000 tics pasado el medio-sole. Todavía le faltaban al menos 1.500 tics más para llegar a su meta. En ese momento algo cayó al agua agarrándose a su piernaleta izquierda.

Era un SKalaor, raza con la que la Nager, no tenía malas relaciones. En pocas brazadas Rihú lo sacó del agua y siguió sin pararse para no recibir otra paliza. Aunque en este caso hubiera sido difícil, pues a quien había salvado era a Aïtïaïn, un simple Obrero.

Rihú se dio cuenta de los tics pasados desde medio-sole y viendo lo inoportuno de su visita en ese momento se volvió a su hogar .

lunes, 17 de agosto de 2015

El Viaje

Nabíi estaba perplejo por la noticia que acababa de escuchar, Indalia siempre había sido una trirregión pacífica. Desde que tenía memoria no recordaba conflictos por territorios en esa zona del continente.
En la sala del trono, otrora la sala de guerra, el Rey Luarríi escuchaba atentamente los detalles que contaba el Sargent'.
Nabíi seguía distraído, y su padre dándose cuenta mandó callar al Sargent' con un gesto de su enorme brazo y se dirigió a su vástago:
- Hijo mío, espero que estés preparado para luchar, para mantener la Paz y la tranquilidad, en el Reino de Goujjy.
Cansado de detalles y sabiendo que su hijo debería resolver el problema, el Rey desapareció por una puerta lateral.
El Sargent' al ver que se quedaba con la palabra en la boca, preguntó al príncipe:
- ¿Desea alguna cosa más su majestad?
- No gracias, puedes retirarte.
Fue la respuesta del príncipe.
Una mirada furtiva se cruzó entre el Sargent' y la princesa, líder estratega como su madre Adaráa, presentes en la sala.
Retirándose el guardia, la princesa se excusó:
- Madre, me encuentro algo cansada, estaré en mis aposentos.
- Como gustes hija mía.
Adaráa no se percató ni de la mirada, ni de la excusa de su hija. Pues veía turbación en el rostro de su hijo. Así que le dijo en tono amable:
- Las armas sólo han de usarse cuando ya no se pueda razonar, ni pactar, cosas que tú sabes hacer muy bien, puesto que eres un experto en oratoria y retórica. Pero...
Nabíi cortó a su madre diciendo:
- ¡Bien! Por fin voy a poder utilizar todo lo que he aprendido desde pequeño y que tan bien se me da. ¿Qué me querías decir? Madre.
- Que además de hablar, deberás usar las armas o al menos aprender a usarlas antes de ser Rey.
-¿Por qué? Madre.
- Hijo mío, por precaución y por si hiciera falta cuando te toque gobernar este Reino. Por alguna razón nuestra raza se llama Warroirs, los mejores en la guerra. Y piensa que no solo reinarás en la capital, Tardem, sino en todo Goujjy.
Tras esta charla Nabíi partió con los 16 Caballeros (que solían guardar sus aposentos y eran los que entrenaban a las fuerzas militares del reino), con la finalidad de llegar al sur del continente y encargarse de la disputa.
Los caballeros instruyeron durante el viaje al príncipe, en todas las técnicas de lucha y con todo tipo de armas.
Viaje que se demoró casi dos déksoles, uno más de lo previsto. Un déksole es el transcurso de diez puestas de sol. Un sole es el tiempo entre puestas de sol.

Atravesaron el continente desde la capital Tardem, en el norte, la ciudad más grande del reino, pasando por toda la costa oeste, atravesando los dos ríos más importantes y llegando a los acantilados del Sur.
Acantilados que se debían atravesar para llegar al lago, no habiendo otra ruta posible, pues un bosque espeso cubría toda la ladera del monte y era impracticable. A estas alturas del viaje, ya nada asustaba a Nabíi y siendo el príncipe del reino poco le importó que esas tierras pertenecieran a los Tagineses.
Empezaron a cruzar por el estrecho sendero, a la derecha una gran caída y el mar, a la izquierda un muro de árboles de corteza porosa, apenas había sitio para que un Warroir pudiera pasar sin tener que ponerse de lado.
Habiendo recorrido buena parte del sendero éste se ensanchó, lo suficiente para no tener que andar uno tras otro, y oyeron un murmullo de fondo. Cuando el murmullo se hizo audible, ya era tarde para retroceder.
Escucharon atentamente unas voces que gritaban:
- ¡VIVA LA TRIPÚBLICA! ¡MUERTE AL REY LUARRÍI! ¡Y A TODA LA CORTE!
Justo al terminar de escuchar la palabra "corte" aparecieron por un recodo 5 Tagineses.
Que se enfrentaron a los caballeros, matando repentinamente y en pocos movimientos a cuatro de ellos.
Se abalanzaron sobre el príncipe y lo lanzaron por el acantilado al mar.
El resto de caballeros acabaron con los Tagineses y como pudieron bajaron a busar a su príncipe.